
Todo era como una historia de nunca acabar, donde siempre había algún perjudicado para bien o para mal. Esa historia real o no, hecha por mi cabeza o mis días, parte de mi imaginación o mi rutina, era una HISTORIA y como tal, llegó a su fin.
Mi cabeza no dio para más, se me acabó la imaginación para inventar un nuevo día a día, se me acabaron los detalles, las disculpas, los perdones, las alegrías, las tristezas, las preocupaciones, las dudas, las quejas, las llamadas, y sobretodo e incluso antes que todo, el amor, ya no necesitaba un respiro, necesitaba acabar.
Mis tierras fértiles de producción de cariño entraron en crisis a causa de TODO y en pocas palabras, se agotaron. Es difícil de explicar, aún más de plasmar en letras, pero para ser mas certera y objetiva comenzaré con aclarar que esta historia contaba con dos autores y por acuerdo mutuo se dejó de escribir más sobre ella, llegando a un buen acuerdo con posibilidad de ser convertido mas tarde en un "borrón y cuenta nueva". Sin embargo, los días ya han pasado desapercibidos, han pasado tranquilos, despejados, amistosos, con rostros nuevos y brisas cálidas, sin una nueva charla, sin alguna nueva esperanza, es donde todo se torna en un giro diferente, es un fin extraño para la compleja historia, es entendible y a la vez confuso, pero es lo que deparó el destino.
Es duro y desalentador entenderlo pero es parte de madurar: todo lo que empieza suele acabar.
Que todo te vaya bien :)
Volverás a tu pasado, lo sé.
